Pàgina:Historia de la lengua y de la literatura catalana (1857).djvu/167

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— 101 — pero, que favoreció muy directamente á los hijos de Cataluña para que se dedicaran al estudio de la lengua castellana , li- mitada entonces, por la división política de España, solo á las provincias castellanas. Así es que la lengua de los Cervantes , Solíses y Maria- nas , adoptada por la nueva corte de Castilla y por todos los que la ambición , el deber ó el deslino ponía en relación con ella , recibió á su vez por el uso y los esfuerzos sucesivos de los principales escritores , la propiedad en las palabras y la elegancia en el decir, cuyos progresos le señalaron desde en- tonces un puesto muy distinguido entre los idiomas europeos. Esta circunstancia merecía fuese notada , porque ella nos revela un principio de decadencia para la literatura catalana, y explica el porque el idioma catalán , dejando de ser lo que era , y de espresar con la misma exactitud los cambios en las costumbres , así en la práctica de las artes como de las relaciones sociales, cayó del rango que habia ocupado , y fué á colocarse lentamente entre los varios dialectos que todavía se hablan en nuestra Península. Pero esta decadencia litera- ria en Cataluña no fué tan rápida ni tan trascendental, que la marcha de los sucesos y su influencia indispensable pudie- ran fácilmente hacerla sustituir por otra. Nada de esto , por cierto. Lo que aconteció entonces fué , que, travándose una lucha entre los escritores de una y otra literatura, bien fuese por orgullo ó bien movidos por un sentimiento nacioual, fue- ron fieles al habla de sus abuelos , y los que desertaron por otro sentimiento no menos noble, también adoptaron fácil- mente la lengua de Castilla , quizás con el fin de ser mas leí- dos. Mas esta lucha produjo en los escritores de ambos ban- dos resultados maravillosos. A ella debemos seguramente un número de escritores y poetas muy distinguidos que con sus ingeniosos partos han enriquecido de una manera muy notable sus respectivas literaturas. Esto es un hecho innega- ble. Allí están los escritores y sus estimables producciones, que son de ello un testimonio evidente , incontestable.