Pàgina:Historia de la lengua y de la literatura catalana (1857).djvu/225

De Viquitexts
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— 219 — I Qué un condenado sufra penas universales, dolores excesivos, eso es sin duda un estado muy deplorable; pero que esas penas ha- yan de durar eternamente, ¡ cruel reflexión 1 Qué un condenado sufra á cada momento esa eternidad, y que esa eternidad esté siempre presente á su espíritu, ¡ó que desesperación I ¡Justicia de mi Dios, que tremenda sois! ¿Quién puede comprender el poder de vuestra ira? Un condenado confiesa sus crímenes. Mas ay 1 ¡ Los confiesa sin esperanza de perdón 1 Ese infortunado llora sus pecados con rauda- íes de lágrimas; pero lágrimas no solamente inútiles, sino lágri- mas que no sirven mas que para encender y avivar las llamas que le atormentan de continuo, y que siempre le quemarán sin consu- mirle, i Penitencia de un condenado 1 ¡Penitencia diabólica ! ¡Ja- más merecer perdón I ¡jamás misericordia! Un dolor de cabeza ó de muelas, un ataque de gota ó podagra, es un dolor muy vehemente y casi insoportable si dura veinte y cuatro horas, ¿cuánto mas insoportable no seria si habia de ser eterno? Una picada de aguja es un dolor muy liviano: con todo, si ese dolor duraba tan solo un año me seria insoportable. ¡ Ay ! ¿que será, pues, de un condenado que sufrirá en todas las partes de su cuerpo y en todas las potencias de su alma , los dolores mas violentos á cada instante, y por toda una eternidad? ¡ Ay de mi! no puedo resistir un cuarto de hora un dolor muy ligero: ¿cómo, pues, podria sufrir eternamente los torrentes de cólera de mi Dios? Pero si ahora no pienso en la eternidad , de la que estoy amena- zado, ¿cuándo pensaré en ella? Pensaré en ella cuando comience á sentir los horrores de esa eternidad? ¡O cruel pensamiento! ¡ Llo- rar, gemir durante una eternidad! ó estado deplorable! ¡Sufrir, arder durante una eternidad! ó tormento cruel! ¡Maldecir, ra- biar durante una eternidad! ó suerte desesperada! Nunca verse li- bre de esas penas! nunca!.... Siempre ser víctima de la cólera de un Dios! Siempre!.... ¡Nunca gozar de la amorosa vista de mi amable Jesús! Nunca, nunca!.... Ah! ahí Dios mió, ¿porqué me creaste si he de verme separado de vos para siempre jamás ! ¡ O nunca, que no fenece nunca! ¡O siempre que durará siem- pre!