Pàgina:Historia de la lengua y de la literatura catalana (1857).djvu/49

De Viquitexts
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-43 — Púdrase objetar que estos dialectos, allá en las edades mas remotas, eran muy pobres ú oscuros; pero esto nunca probará el que no existieran ya desde los aborígenes. Dedúcese de aquí que todas las naciones que dominaron la Península dejaron en ella vestigios de sus idiomas, enrique- ciendo los dialectos de las nacionalidades que por espacio de muchos siglos habían sido subyugadas por varias nacio- nes estrañas, y que existían, aun que pobres y oscuras, anteriormente á las irrupciones de aquellas. XV. Otro error y no pequeño ha sido el haber asentado al- gunos inconsideradamente que los conquistadores podian ma- tar ó bien sufocar la lengua de los pueblos sometidos, im- poniéndoles la suya. Los pueblos, así como las lenguas, sometidas al dominio de otros pueblos, pueden hacerse aca- llar, adormecer por un tiempo si se quiere, pero no matar- las. Para ello fuera preciso que los conquistadores, al so- meter un pueblo bajo su imperio, acabaran con todos los habitantes conquistados ; esto es , que no quedara raza al- guna de aquel pueblo, puesto que los nuevos habitantes serian entonces los conquistadores mismos. De otro modo, no, y mil veces no. Es palpable, y salla á la vista délos menos inteligen- tes la verdad de esta aserción. ¿ No es cierto que tan pron- to como los pueblos del mediodía de Europa se vieron li- bres del yugo de sus dominadores (apesar de las hondas raices que habia echado la lengua latina) volvieron á le- vantar la cabeza las antiguas nacionalidades de toda esta parte déla Europa con su propio y peculiar idioma? ¿No es verdad también que en el siglo nueve ya empezaron á verse algunos destellos de lo que habían de ser mas tarde allende y aquende el Pirineo las lenguas de esas nacionali- dades por tantos siglos sometidas?