Pàgina:Les Tragedies de Séneca (1914).djvu/17

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por Pedro IV en el año 1375, y hónrale con los nuevos y elevados títulos de mayordomo[1] y consejero. No paran en esto sus bondades, pues por privilegio de 25 de septiembre de 1388 le concedió, tanto para sí como para sus sucesores en la baronía de Olocau, la autoridad necesaria para perdonar ciertos derechos reales a que estaban sujetos sus vasallos, tales como los de pontaje, almodinaje, almojarifazgo y otros muchos, a los que debían añadirse los diezmos y primicias. También quiso recompensar sus servicios con numerario, otorgando cédula en Monzón a 20 de noviembre del mismo año[2] concediéndole la cantidad de dos mil florines, pero sin duda se arrepintió de su esplendidez, pues una nota puesta al margen de dicha cédula demuestra que no llegó a librarse tal cantidad.

 Seis días después, y en la misma villa[3] , el

  1. El mayordomo representaba en Castilla y Leon «el mayor home de la casa del rey para ordenalla en cuanto a su mantenimiento», según dice la Partida II, tit. IX, ley X VIII, siendo de su competencia la dirección administrativa, tanto de la Casa Real como de todo el reino. Tenía tal importancia dlcho cargo que habiendo figurado en un principio entre los confirmantes de los privilegios, pasó luego su nombre a inscribirse, con el del alférez, en el interior de los signos rodados. El empleo de mayordomo ocupa el primer lugar entre los oficios palatinos en las Ordenaciones de la Casa Real que promulgó Pedro el Ceremonioso, en las cuales se marcan los derechos y deberes de tan importante cargo y se indica eran tres, uno para cada uno de los reinos de Aragón, Cataluña y Valencia y Mallorca, debiendo efectuarse la elección entre caballeros nobles. Ejercían su oficio cuando la Corte residía en sus respectivos países.
  2. Arch. Cor. Arag., Reg.° 1871, fol. 39 vto.
  3. Arch. Reg. Val.ª Real, n.° 496, fol. 228 vto., y Enajenaciones, lib. I, fol. 28.—Arch. Cor. Arag., Reg.° 1929, fol. 166 y aiguientes.