Pàgina:Obres de Ramón Llull (1886).djvu/12

De Viquitexts
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el Arte de demostrarla, ideadas para hacer de ellas un terrible ariete contra los errores de los enemigos de Cristo, y anonadar á los descreyentes al empuje de una dialéctica incontrastable. Y allí, en medio de aquellas rocas imponentes, glorificadas con sus recuerdos venerandos y con los aromas de su beatífica existencia, reedificasteis el ara derrumbada, el templo hundido, el olvidado y ruinoso albergue. Ideasteis la efigie del mártir, y la colocasteis en el nuevo altar, en el punto mismo en que aquel espíritu poderoso se había postrado humilde y penitente; allí, en el suelo en donde, confesando su miseria, levantóse, arrobado en la contemplación de Dios, hasta las celestiales alturas. Y no sólo esto, restablecisteis el antiguo culto á la Trinidad divina que el fervor del Iluminado maestro estableciera en aquel monasterio, y generoso ofrecisteis agradabilísimo hospedaje á los peregrinos que á él se encaminan, ya movidos por la devoción, ya para abismarse en la idea de la infinidad de Dios ante aquellas perspectivas que nada dejan crear á la fantasía,