Pàgina:Cansons de la terra (1871).djvu/42

De Viquitexts
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Estas palabras diciendo—vido al buen Rey que venia,
y hablando con el Rey—de entre todos se salia.
Díjole el buen Rey al Conde—hablando con cortesia:
—Convidaros quiero, conde,—por mañana en aquel dia,
que querais comer conmigo—por tenerme compañía.
—Que se haga de buen grado—lo que Su Alteza decia:
beso sus manos reales—por la buena cortesía;
detenerme he aquí mañana—aunque estaba de partida,
que la Condesa me espera—segun carta que me envia.—
Otro dia de mañana—el Rey de misa salia;
luego se asentó á comer,—no por gana que tenia,
sino por hablar al Conde—lo que hablarle queria.
Allí fueron bien servidos—como á Rey pertenecia.
Despues que hubieron comido,—toda la gente salida,
quedóse el Rey con el Conde—en la tabla do comia.
Empezó el Rey de hablar—la embajada que traia.
—Unas nuevas traigo, Conde,—que d' ellas no me placia,
por las cuales yo me quejo—de vuestra descortesia.
Prometistes á la Infanta—lo que ella no os pedia,
de siempre ser su marido—y á ella que le placia.
Si á otras cosas pasaste—no entro en esa porfía.
Otra cosa os digo, Conde,—de que mas os pesaria:
que mateis á la Condesa—que así cumple á la honra mia:
echeis fama de que es muerta—de cierto mal que tenia,
y tratarse ha el casamiento—como cosa no sabida,
porque no sea deshonrada—hija que tanto queria.—
Oidas estas razones—el buen Conde respondia:
—No puedo negar, el Rey,—lo que la Infanta decia,
sino que otorgo, es verdad,—todo cuanto me pedia.
Por miedo de vos, el Rey,—no casé con quien debia,
ni pensé que Vuestra Alteza—en ello consentiria.
De casar con la Infanta—yo, señor, bien casaria;
mas matar á la Condesa—señor Rey, no lo haria,
porque no debe morir—la que mal no merecia.
—De morir tiene, buen Conde—por salvar la honra mia,
pues no mirastes primero—lo que mirar se debia.
Si no muere la Condesa—á vos costará la vida,
que por la honra de los reyes—muchos sin culpa morian,
que muera pues la Condesa—no es mucha maravilla.
—Yo la mataré, buen Rey,—mas no sea la culpa mia:
vos os avendreis con Dios—en el fin de vuestra vida,