Pàgina:Cansons de la terra (1871).djvu/43

De Viquitexts
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y prometo á Vuestra Alteza,—á fé de caballería.
que me escriba por traidor—si lo dicho no cumplia
de matar á la Condesa,—aunque mal no merecia.
Buen Rey, si me dais licencia—luego yo me partiria.
—Vades con Dios, el buen Conde,-ordenat vuestra partida.-
Llorando se parte el Conde—llorando sin alegría;
llorando por la Condesa—que mas que á sí la queria.
Lloraba tambien el Conde—por tres hijos que tenia,
el uno era de teta,—que la Condesa lo cria,
que no queria mamar—de tres amas que tenia
si no era de su madre—porque bien la conocia;
los otros eran pequeños,—poco sentido tenian.
Antes que el Conde llegase—estas razones decia:
—¿Quién podrá mirar, Condesa,—vuestra cara de alegria,
que saldréis á recibirme—á la fin de vuestra vida?
Yo soy el triste culpado,—esta culpa toda es mia.—
En diciendo estas palabras—ya la Condesa salia,
que un page la habia dicho—como el Conde ya venia.
Vido la Condesa al Conde—la tristeza que tenia,
vióle los ojos llorosos—que hinchados los tenia
de llorar por el camino—mirando el bien que perdia.
Dijo la Condesa al Conde:—«Bien vengais, bien de mi vida!
¿Qué habeis, el conde Alarcos?—¿Porqué llorais, vida mia,
que venís tan demudado—que, cierto, no os conocia?
No parece vuestra cara—ni el gesto que ser solia;
dadme parte del enojo—como dais de l' alegría.
¡Decídmelo luego, Conde,—no mateis la vida mia!
—Yo vos lo diré, Condesa,—cuando la hora seria.
—Si no me lo decís, Conde,—cierto yo reventaria.
—No me fatigueis, señora,—que no es la hora venida,
cenemos luego, Condesa,—d' aqueso qu' en casa habia.
—Aparejado está, Conde,—como otras veces solia.—
Sentóse el Conde á la mesa,—no cenaba ni podia,
con sus hijos al costado,—que muy mucho los queria.
Echóse sobre los hombros;—hizo como que dormia;
de lágrimas de sus ojos—toda la mesa corria.
Mirábalo la Condesa—que la causa no sabia;
no le preguntaba nada—que ne osaba ni podia.
Levantóse luego el Conde,—dijo que dormir queria;
dijo tambien la Condesa—que ella tambien dormiria;
mas entre ellos no habia sueño—si la verdad se decia.